lunes, 20 de septiembre de 2021

100 días de impunidad. ¿ Cuántos más?

Editorial 
Han transcurrido 100 días del asesinato de Carolina Trujillo, el olvido es la constante en Colombia,  el fogonazo del primer impacto con marchas feministas, defensores de la vida, pronunciamientos y señalamientos buscando culpables es todo lo que hubo.

El furor del momento, aunado a la aún encendida coyuntura de paro nacional, hizo que el caso se tornara más en un asunto pasionalista, que en un tema de total razón y acción.

Hoy todo sigue tal cual como el primer día " se sigue investigando". Un crimen que sólo conmovió la primera semana después de ocurrido sigue en la impunidad. 

Nadie habla de Carolina excepto su familia y sus hijas que tendrán largos momentos de recordarla impotentes al no tenerla.

Como todo en este país, se olvida, la prueba reina de este maldito mal es este caso. Una trabajadora de la empresa de aseo  ISERVI de Ipiales,  quién fue abusada sexualmente y luego  asesinada mientras estaba en su turno como operaria de aseo. 

Como este crimen, miles han quedado en la impunidad, por  un estado con un aparato judicial débil, inoperante,  y desfinanciado sin recursos suficientes para llegar al final de las investigaciones con los resultados que un pueblo indiferente nunca exigirá.

‘tres claves ignacianas’ para entender la sinodalidad

ADN Celam.-  ‘Del Sínodo Amazónico y la Asamblea Eclesial, al Sínodo de la Sinodalidad’ es el nombre del evento, organizado por la red de Espiritualidad Ignaciana, en la que ha participado Mauricio López, director del Centro pastoral de redes y acción social del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).

“Estamos en un nuevo tiempo para eso estamos juntos y juntas para defender la tierra, los derechos, la vida, para eso estamos juntos los pueblos amazónicos y la Iglesia”, ha expresado López.

Asimismo ha compartido tres claves de espiritualidad que “nos pueden ayudar, yo soy hijo de la Espiritualidad de San Ignacio,  hay 3 claves que nos pueden ayudar a implicarnos en esta dinámica sinodal”.

“En esas claves de palabra viva confirman la Intuición de la Iglesia, del Papa, de este proceso que hay Espíritu Santo, que hay voz profética en esas vidas consideradas periféricas para la Iglesia”, añadió.

Cumplir la voluntad de Dios

La primera es el principio y fundamento “ahí constatamos que somos creados y creadas con un ‘para qué’ producto del amor primigenio de Dios  no como un acto de voluntad autónomo”.

En este sentido –afirma– el propósito mayor de la sinodalidad no es una mejor eficacia o institucionalidad en los procedimientos o métodos de nuestra Iglesia, tampoco la democratización de los caminos de ella o de la sociedad, sino que “se trata de buscar, discernir y responder al llamado para cumplir la voluntad de Dios”.

Por tanto “esto nos invita a relacionarnos entre nosotros y como creado de modo sinodal, ahí hay una condición entonces digamos preexistente al proceso sinodal: ¿estoy abierto a una búsqueda genuina de la voluntad de Dios? a ¿discernir estas claves o tengo ya una resolución  preestablecida de categorías ideológicas de visión del mundo?”.

Encarnación en la periferia

El segundo elemento en el centro de los ejercicios espirituales está lo que se llama ‘la contemplación de la Encarnación’ y “ahí vemos un ejercicio sinodal de la Trinidad: Dios padre, Dios hijo, Dios Espíritu Santo, en un diálogo comunitario expresando una pedagogía de la sinodalidad, dándonos las claves sobre cómo responder al llamado en este momento”.

Al respecto, el laico mexicano asegura que “esta comunidad mirando el mundo primero mira y escucha, para comprender la diversidad y la multiculturalidad todo lo que expresa nuestro mundo que tanto en clave sinodalidad ejercemos ese ver escuchar”.

En tanto se trata de discernir “cómo mira la Trinidad, cómo siente y cómo se implica y un actuar en el dinamismo de la Encarnación en periferia buscando redimir y transformar la realidad, esa clave en la perspectiva sinodal es esencial”.

Finalmente un tercer elemento es ‘la contemplación para alcanzar amor’, donde se concreta el camino sinodal para asumir nuestra vocación, en el que se origina en un para qué.

“Eso es construir Reino desde el amor, salir de uno mismo dar y recibir, comunicar, sabernos invitados a ser co-creadores y contemplativos en la acción en clave de reciprocidad con Dios y con los otros”, agregó.

Por consiguiente –detalla– si no hay un proceso de conversión interna, de apertura al espíritu, todas las claves de sinodalidad se pueden convertir en categorías intelectuales, en documentos doctrinales, pero si no producen esa conversión anhelada, esa perspectiva de cambio, de reforma entonces quedarán en palabras vacías”.

domingo, 19 de septiembre de 2021

Frei Betto: "Freire llevó a los oprimidos a conquistar su autoestima política y su protagonismo"

El fraile dominico Frei Betto sostiene que no es posible aplicar enteramente la pedagogía freireana en la escuela formal.
Por Matías Loja

Frei Betto fue amigo y discípulo de Freire. Sostiene que no es posible la emancipación de los pueblos de América Latina sin un trabajo de base.

Frei Betto conoció el método de Paulo Freire en 1963. Vivía en Río de Janeiro y los sábados subía a Petrópolis para alfabetizar a obreros de una fábrica de camiones. “Allí descubrí que nadie enseña nada a nadie, unos ayudan a otros a aprender”, recuerda Frei Betto en una charla con La Capital desde su residencia en San Pablo (Brasil).
La entrevista vía Zoom con el fraile dominico nacido en Minas Gerais y autor entre otros de Fidel y la religión, El día de Angelo P. y Por una educación crítica y participativa, se da en el marco del centenario del nacimiento de Paulo Freire, a quien recuerda como un hombre carismático, humilde, con los pies en la tierra y un cristiano revolucionario “interesado en fortalecer la conciencia política y ciudadana del pueblo”.
Teólogo, educador popular ligado a las comunidades eclesiales de base y discípulo de Freire —sus textos se encuentran en la librería virtual freibetto.org — para Betto la pedagogía freireana no se puede aplicar integralmente en la enseñanza formal, porque sería como “meter un elefante en una caja de fósforos”. Y afirma que todo educador debe preguntarse por el objetivo final de su tarea, si es “mera producción de mano de obra para la reproducción del sistema desigual” o está formando personas para construir “otro mundo posible”.
—¿Cómo conoció a Freire?
—Conocí la metodología pedagógica de Freire antes de conocerlo a él personalmente. 
Vivía en Río de Janeiro a inicios de los años 60 y la metodología había llegado ahí a través del Movimiento de Educación de Base (MEB) al que estaba vinculado. Pude adoptar la metodología en un trabajo con obreros de una fábrica de camiones cerca de Río de Janeiro. Después que salió de la cárcel, donde Paulo Freire estuvo a raíz del golpe militar, fue a refugiarse a la embajada de Bolivia en Río de Janeiro. En septiembre del 64 fui a visitarlo en la embajada y nos conocimos personalmente. Después nos encontramos cuando regresó del exilio a Brasil en 1980. Pasaron muchos años, mantuvimos algún contacto por correspondencia, a través de amigos, pero yo seguía adoptando su metodología, sobre todo en la segunda mitad de los años 70, cuando fui a vivir en una favela en Vitória, en la provincia de Espírito Santo, y también en mi trabajo con las comunidades eclesiales de base en todo Brasil. Fui un discípulo muy fiel de Paulo Freire. Y cuando él regresó del exilio vino a vivir en San Pablo, cerca del convento en el que yo vivo. Con mucha frecuencia me invitaba a almorzar en su casa y ahí teníamos muy buenas charlas. De esas charlas surgió el libro Esa escuela llamada vida.
—Contó que conoció el método Freire en esa fábrica de camiones ¿Cómo lo describiría?

—Implicaba saber leer el mundo antes de aprender a leer textos. Esto vino de la metodología de la Acción Católica Brasileña, un movimiento cristiano progresista que tenía el método de ver, juzgar y actuar. Paulo Freire era un cristiano que supo adaptar la metodología marxista sin ningún problema para su fe cristiana. Adoptó ese método inductivo donde cuanto más se conoce el contexto mejor se comprende el texto. Un ejemplo del trabajo que hacíamos en la fábrica: proyectábamos diapositivas con fotos de la cercanía y de la propia fábrica, y a los obreros les hacíamos preguntas:
—En esta foto, ¿qué cosas el ser humano no ha creado?
—La loma, el cielo, los árboles, los pájaros.
—¿Y qué cosas ha creado el ser humano con su trabajo?
—Los camiones, el edificio, la carretera, las bicicletas.
—¿Y de donde viene la materia prima para producir ladrillos, hierro para los camiones o madera para el cercado?
—De la naturaleza. —Ahí venía el concepto de cultura, la acción humana sobre la naturaleza.
—¿Qué vehículos hacen en esta foto?
—Camiones.
—¿Tienen camiones?
—No, bicicletas. Los camiones son muy caros, cuestan como 40 mil dólares. Para tener un camión hay que trabajar décadas.
Ahí venía la concepción de la plusvalía, la relación de clase, las contradicciones, la mercancía, la explotación del trabajo obrero. Desde ahí era muy fácil sacar palabras generadoras como explotación, opresión, capital, naturaleza, cultura, para empezar el pasaje de alfabetización.
—¿Qué eran las palabras generadoras?
—Son las palabras centrales del mundo cultural del obrero, de un campesino o un pescador. Palabras que a partir de ahí se va generando un vocabulario. Por ejemplo, de la palabra vivienda se puedes sacar vida, vitalidad y muchas expresiones de la palabra casa. Esas son las palabras generadoras, aquellas que son más usuales en el vocabulario de una persona que está siendo alfabetizada.
—¿Qué significa aprender con el pueblo?
—Ese es un concepto muy importante en la metodología de Paulo Freire. Significa que no hay nadie más culto que otro, hay culturas distintas y socialmente complementarias. Es una falsedad pensar que una persona que tiene posdoctorado en la universidad es por eso más culta que otra que nunca ha ido a la escuela. Es un falso concepto la idea de que la cultura está asociada a escolaridad. Un ejemplo: un astrofísico con todos los títulos universitarios y científicos, tiene una cocinera que se llama María, que nunca ha ido a la escuela pero que tiene una cultura culinaria que el astrofísico no posee. Si hacemos un balance de quién depende más de la cultura de otro, seguramente María puede pasar sin la cultura astrofísica de su patrón, pero él jamás puede pasar sin la comida de María.

“No se puede tener empatía con los oprimidos si se vive todo el tiempo en el mundo de los opresores”, dice Betto.
Foto: Marcelo Bustamante / La Capital

—¿Qué significa Freire en la historia de la educación popular, qué legado deja?
—Puedo decir que sin Freire no habría Lula, Rafael Correa o Evo Morales. Todos esos líderes populares que despuntaron en América Latina son fruto de la pedagogía de Freire, porque llevó a los oprimidos a conquistar su autoestima política y su protagonismo. Hasta Freire los campesinos y obreros progresistas eran conducidos por una vanguardia de intelectuales de izquierda. La vanguardia del proletariado nunca era formada por los propios proletarios. A partir de Freire son los mismos oprimidos los que asumen la dirección del proceso emancipatorio. Este es el sentido más profundo de su pedagogía.
—En el El día de Angelo P usted dice: “Detesto las aulas, las hamburguesas y la gente que se jacta de engañar a los demás”. ¿Sigue pensando lo mismo de las aulas?
—Si, por eso fui a trabajar con la educación popular. Porque la pedagogía de Freire no se puede poner en la enseñanza formal. Se pude poner uno u otro aspecto, pequeños ensayos si es posible. Pero poner a la pedagogía de Freire en la escuela formal es lo mismo que meter un elefante en una caja de fósforos. Es imposible, porque en la educación popular dependemos del ritmo de los educandos y no del calendario del año lectivo. Siempre me rehusé a ser profesor en escuela formales. He sido muy poco tiempo en algunas escuelas, para cubrir algún vacío que había, pero a mí me gusta trabajar con la gente sencilla de las favelas y de los movimientos populares. Ahí no tenemos la camisa de fuerza de todas las formalidades de la enseñanza burguesa, porque toda nuestra estructura de enseñanza es muy elitista. Lo que Paulo Freire denunció como educación bancaria, el meter en la cabeza de la gente nuestros saberes y conocimientos.
—De todas formas usted solía visitar escuelas. Cuando lo hacía, ¿le gustaba indagar en algo en particular?
—Nunca tuve la pretensión de llevar a las escuelas formales la metodología de Paulo Freire. Tenía sí la pretensión de cuestionar sobre todo en dos aspectos: primero siempre preguntaba cuál era la merienda de los estudiantes, porque en general eran las menos indicadas para una buena salud. Con exceso de grasas, de azúcar. A muchos niños no les gusta la ensalada, entonces preguntaba por qué no usaban un pedacito de tierra para hacer un huerto, porque esos niños al hacer la cosecha van a superar los prejuicios que tienen. Y la otra pregunta que siempre hacía era ¿cómo es la educación sexual en la escuela? En general viene una profesora o profesor a decir que la educación sexual es así y asá. Y le digo: “Bueno, usted me perdonará, pero eso es educación de higiene corporal para evitar enfermedades sexualmente transmisibles, porque en ningún momento ha dicho dos palabras fundamentales: amor y afecto”. Si no es educación para el amor y el afecto está equivocada. Pero no tengo otra pretensión, estoy convencido que se pueden meter aspectos de la metodología freireana en la escuela formal, pero no se puede adoptar totalmente, porque la escuela formal es una compresión a esa metodología y no permite desarrollarla.

"Poner la pedagogía de Freire en la escuela formal es lo mismo que meter un elefante en una caja de fósforos. Es imposible"

—¿Cómo era personalmente Paulo Freire?
—Era un hombre muy humilde, en el sentido etimológico de la palabra. De humus, de tener los pies en la tierra. Tenía conciencia de su valor como pedagogo, de su trabajo a nivel mundial, sobre todo en los años que estuvo fuera de Brasil. Cuando fue al Consejo Mundial de las Iglesias en Ginebra pudo viajar a todos los continentes, llevando su metodología a pueblos muy pobres. Era un hombre sin pretensiones de ser importante o de riqueza. Estaba sobre todo interesado en fortalecer la conciencia política y ciudadana de nuestro pueblo. Paulo Freire era un revolucionario en el sentido profundo de la palabra. Era un cristiano revolucionario, y su sueño era justamente ver un Brasil emancipado de las opresiones, con mucho menos desigualdad social, con la gente en condiciones de tener los derechos humanos fundamentales asegurados, como alimentación, salud, educación, cultura y trabajo. Era una persona muy sencilla, no creaba ninguna barrera para acercarse a él, pero era un hombre carismático, sin ninguna duda. Cada vez que iba a dar clase a la Universidad Católica de San Pablo tenían que pasar a un salón porque no estaban solamente sus alumnos sino que llegaban estudiantes de otros cursos interesados en sus charlas.
—¿Hay algún libro, anécdota o frase de Freire que lo acompañe más en estos tiempos?
—Muchas. Él decía mucho una palabra que no sé cómo traducir, que es boniteza, una expresión del nordeste de Brasil. O sea, una cosa muy bella, delicada. Decía que en la educación hay que imprimir boniteza. También decía con otras palabras que la cabeza piensa donde los pies pisan. O sea, usted no puede tener empatía con los oprimidos si vive todo el tiempo en el mundo de los opresores. Si no tiene vínculo con el mundo de los más pobres, de los empobrecidos. Paulo era una persona muy realista en ese sentido, de una epistemología que tenía que tener como punto de partida el mundo de los oprimidos. Eso era muy frecuente en toda su obra: Pedagogía de la autonomía, Pedagogía de la libertad y sobre todo Pedagogía del oprimido, que es su obra más clásica.
—En este tiempo que vive América Latina de avance de ideas reaccionarias y discursos racistas, donde algunos plantean que “la rebeldía” parece ser de derecha ¿qué puede aportar Freire?
—Creo que uno de los problemas de América Latina, sobre todo que han enfrentado los gobiernos progresistas de América del Sur en las últimas décadas, es que hemos formado muchos militantes de base, pero esa gente fue absorbida por estructuras de gobierno. O sea, en la medida que líderes como Chávez, Maduro, Morales, Correa, Lula o Dilma fueron ocupando espacios en gobiernos había que tener cuadros confiables, con sintonía ideológica con la propuesta de gobierno. Con eso dejamos espacios vacíos en los barrios populares, y ese vacío fue progresivamente ocupado —en el caso de Brasil— por tres vertientes: el fundamentalismo religioso, el narcotráfico y las milicias, las bandas paramilitares criminales con las cuales Bolsonaro tiene excelente relación. Nuestra principal tarea es volver al trabajo de base. No hay posibilidad de emancipación de América Latina y de los pueblos sin ese trabajo de base, en formación, concientización, organización y movilización. Son las cuatro palabritas que están en la obra de Freire para crear un nuevo proyecto de sociedad. Para dar consistencia a nuestra esperanza de un futuro mejor.
—¿Qué le diría a quienes militan en esos movimientos de base, que le disputan al narcotráfico el futuro de muchos chicos y chicas?
—Sí, y sobre todo en situaciones en las que esos chicos y chicas no tienen escolaridad, acceso a la escuela y a empleos. Entonces esa gente se torna muy vulnerable a cualquier tipo de asociación criminal y va por ese lado, sobre todo con este fenómeno de las drogas. No creo en ninguna izquierda que no tenga en su proyecto un trabajo de educación popular.
—¿Qué mensaje le daría a los docentes que están dentro o fuera del sistema educativo?
—Si son educadores se tienen que preguntar ¿educar para qué? ¿Educar para el mercado capitalista, educar muchachos y muchachas para que se tornen mano de obra sofisticada, tecnológica y científicamente bien preparada pero sin ningún proyecto de sociedad en la cabeza? O sea, de mera reproducción de ese sistema de desigualdad, de explotación, de esta era que muchos llaman antopoceno pero yo llamo capitaloceno. Porque la hegemonía mundial está concentrada en los privilegios del capital y no de los derechos colectivos. Creo que cada profesor, maestro o maestra se tiene que preguntar qué objetivo final tengo en mi educación, si mera producción de mano de obra para la reproducción del propio sistema o estoy preparando gente para buscar otro mundo posible, una alternativa a esta sociedad que cada vez más agranda la desigualdad social, la devastación socioambiental y tantos otros problemas que el mundo enfrenta hoy. Agravados con esta pandemia terrible que seguramente tiene que ver con el desequilibrio ambiental, porque la cadena predatoria de la naturaleza se rompe con la injerencia humana y los animales acaban pasando a nosotros sus enfermedades.
—¿Qué utopías perseguir hoy?
—La utopía que me mueve es muy sencilla: creo que no hay futuro para la humanidad si no compartimos los bienes de la tierra y los frutos del trabajo humano. Es como una familia, donde las personas son muy distintas y hay distintos talentos e inteligencias. Pero ningún padre o madre concede a un hijo derechos que no concede a otro. Todos tienen iguales derechos y oportunidades. Este es mi proyecto de sociedad, muy sencillo. ¿Y en qué me he inspirado?. Por la práctica y la palabra de Jesús en los Evangelios. Jesús vino a proponer no propiamente una religión ni mucho menos una Iglesia, sino un proyecto político y civilizatorio que él llamaba reino de Dios. Que la iglesia puso arriba, pero en la cabeza de Jesús estaba delante. Por eso fue crudamente asesinado, porque hablar del reino de Dios en el reino del César, es lo mismo que hablar de democracia en la dictadura, o de socialismo en el capitalismo. Hoy estoy convencido que seguramente no voy a disfrutar de eso, pero hay que vivir para ser semilla de ese nuevo proyecto de sociedad. Que toda la gente tenga derecho no solamente de nacer con dignidad sino de vivir con dignidad. Es una cosa muy sencilla que sigo llamando socialismo. La gente dice que el socialismo no existe o que ha cometido muchos errores. Mira, la Iglesia tuvo la Inquisición y ahora tiene pedófilos pero yo no abandono la propuesta, porque en sí misma es muy buena y positiva. Siempre vamos a tener que hacer nuestras acciones dentro alguna institución, lo importante es luchar para cambiarlas. La utopía sigue siendo este horizonte que decía Eduardo Galeano, el horizonte que vemos en la ventana, que podemos ir caminando en su dirección pero jamás lo vamos a alcanzar. ¿Y para qué sirve el horizonte? Para hacernos caminar.

viernes, 17 de septiembre de 2021

Intimidaciones y amenazas a emisora comunitaria de Puerres en Nariño

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) rechaza las intimidaciones y amenazas que ha recibido el periodista Andrés Benavides, director de la emisora comunitaria Paraíso Stereo 96.3 FM.

Intimidaciones y amenazas a emisora comunitaria de Puerres en Nariño

El pasado 1 de septiembre el periodista Andrés Benavides fue interceptado en una carretera que conduce de Puerres a la vía Panamericana, en el departamento de Nariño, por tres hombres que lo abordaron y le preguntaron si era director del medio. Cuando el periodista respondió que sí, los hombres le advirtieron que lo mejor era que se retirara de la emisora si no quería pagar las consecuencias.

Después, el 6 de septiembre el periodista recibió un mensaje amenazante proveniente de un número desconocido. El mensaje le exigía retirarse del medio y entregar los elementos físicos con los que funciona la emisora. El texto decía: “los sapos mueren por la boca y usted la tiene grande”. Además, la locutora del medio recibió un mensaje donde se le advertía que debía reclamar su indemnización y retirarse del medio.

El periodista publica noticias sobre la comunidad, como temas de cultura, salud y noticias sobre la administración de Puerres. Además, en 2017 denunció un caso de acoso sexual y pederastia por parte de un sacerdote de Puerres. Según el periodista, desde entonces han sido recurrentes las presiones para obligarlo a renunciar al medio.

La FLIP rechaza enfáticamente la coacción al periodista para que se aparte del medio y silencie su trabajo. En el 2020, la FLIP registró tres amenazas a periodistas de medios comunitarios en el departamento de Nariño. Las emisoras comunitarias tienen el enorme reto de ejercer su labor informativa en medio de difíciles contextos de riesgo y condiciones económicas precarias. Este tipo de acciones intimidatorias aumentan su vulnerabilidad y conducen a la autocensura.

Según los datos de nuestra investigación Cartografías de la informaciónen Puerres el único medio de comunicación que opera es esta emisora comunitaria. Por esta razón, es de especial preocupación que se busque silenciar al único medio informativo, así la ciudadanía quedaría con un gran vacío informativo para conocer lo que sucede en su región. 

La radio comunitaria es una manifestación democrática, por lo que garantizar las condiciones de seguridad para su funcionamiento es esencial. La Corte Constitucional ha destacado su importancias en la medida que “cumple un rol fundamental en el fortalecimiento de la democracia y la participación en las pequeñas comunidades rurales o urbanas destinatarias, ya que contribuye a formar redes de solidaridad entre vecinos, permite la toma de decisiones informadas acerca de los asuntos locales, promueve el desarrollo social, la convivencia pacífica, la construcción de ciudadanía y de identidades culturales y sociales, y contribuye a mejorar la provisión de otros servicios y a mejorar la calidad de vida de la población”. 

La FLIP expresa su preocupación por estos hechos y solicita a la Unidad Nacional de Protección (UNP) que inicie la evaluación de riesgo, con enfoque diferencial, con el fin de implementar las medidas de seguridad necesarias para salvaguardar la vida e integridad del periodista Andrés Benavides. Además, la FLIP insta a la Fiscalía General de la Nación para que se investiguen y esclarezcan estos hechos, teniendo en cuenta que la impunidad promueve la autocensura como mecanismo de autoprotección.  

El Papa alerta sobre el abuso de poder a superiores de movimientos y nuevas comunidades.

Por: Mercedes de la Torre. ACIPRENSA
El Papa Francisco se reunió este 16 de septiembre en el Aula Nueva del Sínodo del Vaticano con representantes de las asociaciones de fieles, movimientos eclesiales y nuevas comunidades a quienes les advirtió sobre el riesgo del “deseo de poder” y de la “deslealtad”.
Esta audiencia se llevó a cabo en el marco del encuentro “la responsabilidad de gobierno en los grupos de laicos: un servicio eclesial” organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida que convocó a fundadores y moderadores de asociaciones de fieles, movimientos eclesiales y nuevas comunidades. Muchos de ellos asistieron en forma presencial, tal fue el caso de la fundadora de la Comunidad Nuevos Horizontes, Chiara Amirante, y el fundador de la Comunidad San Egidio, Andrea Riccardi, mientras que otros de ellos participaron en forma virtual.

Entre los temas abordados en su largo discurso,  el Santo Padre reconoció su preocupación por los abusos de poder que ocurren en las realidades eclesiales y alentó a vivir el gobierno como servicio y no caer en el deseo de poder.

“El ejercicio de la gobernanza en el seno de las asociaciones y movimientos es un tema que me importa mucho, sobre todo teniendo en cuenta que los casos de abusos de diversa índole que se han producido también en estos grupos y que siempre tienen su origen en el abuso de poder. Ese es el origen: el abuso de poder. No pocas veces, la Santa Sede ha tenido que intervenir en los últimos años, poniendo en marcha procesos de saneamiento que no eran fáciles. Y pienso no sólo en estas situaciones tan feas, estruendosas, sino también en las enfermedades que provienen del debilitamiento del carisma fundacional, que se vuelve tibio y pierde su capacidad de atracción”, afirmó el Papa.

Además, el Pontífice se refirió al decreto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida publicado el 11 de julio de 2021 en el que “disciplina el ejercicio del gobierno en las asociaciones internacionales de fieles, privadas y públicas, y en otros entes con personalidad jurídica sujetos a la supervisión directa del mismo Dicasterio”.

“Gracias a todos por estar presentes a pesar de los inconvenientes causados por la pandemia y de las veces de ‘humor no bueno’ que quizá este decreto ha sembrado en el corazón de algunos. Pero sigamos adelante juntos”, dijo el Papa.

El Santo Padre agradeció también por “su presencia como laicos y laicas, jóvenes y mayores, comprometidos en vivir y testimoniar el Evangelio en las realidades ordinarias de la vida, en su trabajo, en tantos contextos diferentes -educativos, sociales, en la calle, en el terminal de los trenes; allí estaban todos ustedes- éste es el vasto campo de vuestro apostolado, es su evangelización” y recordó que “la evangelización es un mandato que viene del Bautismo”.

“El Bautismo que nos hace sacerdotes juntos, en el sacerdocio de Cristo: el pueblo sacerdotal, ¿no? Y no hay que esperar a que venga el sacerdote, el cura a evangelizar, el misionero... Sí, lo hacen muy bien, pero quien ha sido bautizado tiene la tarea de evangelizar. Ustedes, con sus movimientos, se han despertado. Y está muy bien. Gracias”, indicó.

En esta línea, el Santo Padre recordó que durante el COVID-19 “no se han detenido: no han dejado de aportar su solidaridad, su ayuda, su testimonio evangélico incluso en los meses más duros, cuando los contagios eran muy altos”.

Sin embargo, el Papa advirtió a los miembros de movimientos y nuevas comunidades sobre “el riesgo de vivir en un ‘mundo paralelo’, destilado, lejos de los verdaderos desafíos de la sociedad, de la cultura y de todas las personas que viven a su lado y que esperan vuestro testimonio cristiano”.

“En efecto, la pertenencia a una asociación, a un movimiento o a una comunidad, sobre todo si se refieren a un carisma, no debe encerrarnos en una ‘torre de marfil’, hacer que nos sintamos seguros, como si no fuera necesario dar respuesta alguna a los desafíos y a los cambios. Nosotros todos, los cristianos, estamos siempre en camino, siempre en conversión, siempre discerniendo”, señaló.

De este modo, el Santo Padre subrayó que “el camino del Evangelio no es un viaje turístico. Es un reto: cada paso es un reto y cada paso es una llamada de Dios, cada paso es -como decimos en nuestro país- ‘poner la carne en el asador’. Ir siempre hacia adelante. Estamos siempre en movimiento, siempre en conversión, siempre en discernimiento para hacer la voluntad de Dios”.

Por ello, el Papa Francisco alertó sobre dos obstáculos “que un cristiano puede encontrar en su camino y que le impiden convertirse en un verdadero servidor de Dios y de los demás”. El primero es el “deseo de poder”, cuando este deseo de poder “te lleva a cambiar la naturaleza del servicio de gobierno”.

“Es una mala manera de ‘disciplinar’. Y lo hemos visto. Tantos -y pienso en las congregaciones que más conozco- superiores, superiores generales que se eternizan en el poder y hacen mil, mil cosas para ser reelegidos y reelegidos, incluso cambiando las constituciones. Y hay un deseo de poder detrás. Esto no ayuda; es el principio del fin de una asociación, de una congregación”, lamentó.

En este sentido, el Santo Padre destacó que “la experiencia de cercanía a sus realidades nos ha enseñado que es beneficioso y necesario prever una rotación en los puestos de gobierno y una representación de todos los miembros en sus elecciones”.

Asimismo, el Papa dijo que “el otro obstáculo para el verdadero servicio cristiano, que es muy sutil: la deslealtad” porque “decimos con palabras que queremos servir a Dios y a los demás, pero en los hechos servimos a nuestro ego, y nos entregamos a nuestro deseo de aparentar, de obtener reconocimiento, aprecio... No olvidemos que el verdadero servicio es gratuito e incondicional, no conoce cálculos ni pretensiones”.

Por ello, el Pontífice explicó que “caemos en la trampa de la deslealtad cuando nos presentamos ante los demás como los ‘únicos intérpretes del carisma’, los únicos herederos de nuestra asociación o movimiento o cuando, creyéndonos imprescindibles, hacemos todo lo posible por ocupar puestos de por vida; o también cuando pretendemos decidir a priori quién debe ser nuestro sucesor”.

“¿Pasa? Sí, pasa. Y más a menudo de lo que creemos. Nadie es dueño de los dones recibidos para el bien de la Iglesia, -somos administradores -nadie debe sofocarlos sino dejarlos que crezcan conmigo o con que viene después de mí”, expresó.

En esta línea, el Papa invitó a que “en el desempeño de la función de gobierno que se nos ha confiado, aprendamos a ser verdaderos servidores del Señor y de nuestros hermanos, aprendamos a decir ‘somos siervos inútiles’. Tengamos presente esta expresión de humildad, de docilidad a la voluntad de Dios, que tanto bien hace a la Iglesia y recuerda la actitud adecuada para trabajar en ella: el servicio humilde, del que Jesús nos dio ejemplo, lavando los pies a los discípulos”.

Finalmente, el Papa dijo que el mencionado decreto hace referencia a los fundadores y añadió “me parece muy acertado, pero los fundadores no hay que cambiarlo, sigue, adelante” pero pidió “simplificar, distinguir, en los movimientos eclesiales (y también en las congregaciones religiosas), entre los que están en proceso de formación y los que ya han adquirido una cierta estabilidad orgánica y jurídica”.

“Gracias por su escucha. Y algo más: cuando leí el borrador del Decreto, que luego firmé -el primer borrador-, pensé. ‘¡Pero esto es demasiado rígido! Le falta vida, le falta...’. Pero queridos, ¡ese es el lenguaje del Derecho Canónico! Y esto es algo del derecho, es algo del lenguaje. Pero debemos, como he tratado de hacer yo, ver qué significa este lenguaje, el derecho. Por eso quería explicarlo bien. Y también quería explicar las tentaciones que hay detrás, que hemos visto y que tanto daño hacen a los movimientos y también a los institutos religiosos y laicos”, concluyó el Papa solicitando oraciones por él porque “no es fácil ser Papa, pero Dios ayuda. Dios ayuda siempre”.
Fuente: ACIPRENSA


miércoles, 15 de septiembre de 2021

Científicos australianos descubren una causa probable del alzhéimer.

Esta innovadora investigación dirigida por la Universidad de Curtin ofrece nuevas oportunidades para poder prevenir y tratar esta enfermedad que afecta a 46 millones de personas en el mundo.

Tras analizar con técnicas de ingeniería genética el cerebro de ratones con alzhéimer, este equipo de científicos australianos ha descubierto una nueva causa probable que provoca esta grave enfermedad degenerativa, según los resultados de su investigación que publica la revista científica PLOS.

Se trata de filtraciones de la sangre en el cerebro que depositan allí partículas que transportan proteínas tóxicas, las famosas "beta-amiloide" cuyo elevado depósito en el cerebro es una de las características básicas de este tipo de demencia.

Y lo más importante es que este descubrimiento abre nuevas oportunidades para poder encontrar un tratamiento contra esta enfermedad que afecta ya a 46 millones de personas en todo el mundo.

"Si bien anteriormente sabíamos que la característica distintiva de las personas que viven con la enfermedad de alzhéimer era la acumulación progresiva de depósitos de proteínas tóxicas dentro del cerebro llamados beta-amiloide, los investigadores no sabían de dónde se originaba el amiloide ni por qué se depositaba en el cerebro", ha explicado John Mamo, investigador del Instituto de Investigación de Innovación en Salud en la Universidad de Curtin (Australia).

Una nueva vía

El descubrimiento de esta nueva "'vía de la sangre al cerebro" puede ser clave, porque si podemos controlar los niveles en sangre de lipoproteína amiloide y prevenir su filtración al cerebro, esto abre la posibilidad de nuevos tratamientos para prevenir la enfermedad de alzhéimer y así poder ralentizar la pérdida de memoria.

Esta nueva investigación ha utilizado una innovadora técnica de ingeniería genética para poder detectar esta nueva causa del alzhéimer en el cerebro de ratones de laboratorio.

"Nuestro estudio ha encontrado que los modelos de ratón que producían lipoproteína amiloide en el hígado sufrían inflamación en el cerebro, muerte acelerada de las células cerebrales y pérdida de memoria", ha añadido el profesor Mamo.

Este equipo de investigación subraya que se necesitan aún más estudios, pero su hallazgo demuestra que la abundancia de estos depósitos de proteínas tóxicas en la sangre podría prevenirse a través de la dieta de una persona y, además, algunos medicamentos podrían atacar también, de forma específica, la proteína amiloide, reduciendo así su riesgo y ralentizando la progresión de la enfermedad de alzhéimer.
Por: Javier Gregori

Escuela de Futbol Tiempo de Paz y Misericordia. NSI



 

¿Qué exigió el Tribunal Administrativo de Nariño frente al presunto incumplimiento de las órdenes sobre los ríos Blanco y Chiquito a CORPONARIÑO?

  Para refrescar la memoria colectiva: El Tribunal Administrativo de Nariño, mediante el Auto DES04-2026-514 S.O., del 27 de julio de 2026, ...