Colombia inició el año 2026 con una de las operaciones de endeudamiento más grandes de su historia reciente. A comienzos de enero, el país colocó bonos internacionales por 4.950 millones de dólares, una cifra cercana a la mitad de todo lo que se emitió durante 2025, según datos oficiales del Gobierno.
Esta
operación fue presentada por el Ejecutivo como una señal de confianza de los
mercados internacionales. Sin embargo, analistas señalan que el aumento del
endeudamiento también implica mayores compromisos financieros para el país en
los próximos años.
Cuánto debe Colombia
A
septiembre de 2025, la deuda externa total de Colombia ascendía a 211.584
millones de dólares. Para dimensionarlo, esta suma equivale a casi la
mitad de todo lo que produce el país en un año.
De ese
monto:
- 118.000 millones de dólares corresponden al sector
público (Gobierno Nacional y entidades estatales).
- 93.500 millones de dólares pertenecen al sector
privado, como empresas y bancos.
Aunque el
Gobierno ha señalado que la deuda pública total se redujo frente a los niveles
más altos de años anteriores, el país sigue enfrentando un desafío importante: el
alto costo de los intereses.
Una deuda cada vez más costosa
Actualmente,
Colombia paga intereses cercanos al 6,8 % anual en dólares, lo que ubica
al país entre los emergentes con financiación más cara. En términos prácticos,
esto significa que por cada 100 dólares prestados, el Estado debe pagar casi
7 dólares al año solo en intereses, sin contar el capital.
Como
consecuencia, el Gobierno destina cerca de uno de cada tres pesos que
recauda en impuestos únicamente al pago de intereses de la deuda. Esto
reduce los recursos disponibles para inversión social, infraestructura,
educación y salud.
Impacto en la economía cotidiana
El
endeudamiento tiene efectos mixtos en la vida diaria de los ciudadanos. Por un
lado, la entrada de dólares al país ha fortalecido el peso colombiano, lo que
ha llevado el precio del dólar a niveles cercanos o inferiores a 3.600 o
3.700 pesos. Esto puede ayudar a contener el costo de productos importados,
como algunos alimentos, medicamentos, combustibles e insumos industriales.
Por otro
lado, expertos advierten que el uso constante de nueva deuda para cubrir gastos
y obligaciones anteriores incrementa la dependencia del crédito externo y puede
presionar al Gobierno a buscar nuevas fuentes de ingresos, como reformas
tributarias, para cumplir con sus compromisos financieros.
Los retos hacia adelante
Analistas
coinciden en que el principal desafío para Colombia será lograr que el
crecimiento económico permita reducir la necesidad de endeudamiento. Mientras
esto no ocurra, el país deberá seguir destinando una parte significativa de sus
recursos al pago de la deuda, lo que limita su capacidad de inversión y aumenta
la presión fiscal en el mediano y largo plazo.
La
discusión sobre la deuda externa continúa abierta, en un contexto en el que el
Gobierno busca equilibrar las finanzas públicas, mantener la estabilidad
económica y responder a las necesidades sociales del país.
